Es tiempo de ser diferentes. Más que nunca la autenticidad es un valor añadido para las marcas. Y la comunicación corporativa, en sintonía. Lazos de luto, arcoíris, fotos ‘en negro’ o simplemente unirse a la celebración de un día mundial, son prácticas habituales y muy lícitas, pero que han de llevar asociado un significado. No podemos ser uno más, tenemos que ser únicos (o intentarlo) al menos, en nuestro sector profesional. Con y sin Covid-19. Si tú también te preguntas cómo comunicar en redes sociales de forma efectiva, sigue leyendo.

Ahora, que parece que la comunicación online resurge cuál Ave Fénix, es más que vital enfocar los mensajes sobre un público objetivo. Las cenizas del ‘ahora no es el momento’ pasan al ‘lo necesitamos para ayer’, sobre todo, en las pymes. En efecto, las empresas quieren implementar todas las mejoras en los canales digitales en tiempo récord y a los comunicadores nos faltan dedos, y horas al día, para efectuarlos.

Comunicación Corporativa tras el COVID19

La estrategia de producto

La comunicación corporativa debe concebirse como una carrera de fondo, nunca de tiempos. Pero cuando una pandemia amenaza con destruir los canales de venta tradicionales y cambia los hábitos de consumo, todo cambia. Mascarillas de tela, con doble filtro, pintadas a mano, made in Valencia, con tamaños especiales para mayores y pequeños y un largo etcétera conforman nuestros feeds en redes sociales. Da igual cuál sea el sector profesional, parece que todo el mundo puede venderlas.

¿Tiene sentido que una marca de bolsos venda mascarillas? ¿O una tienda de ropa? Parece que no mucho. Tendría más sentido que una parte de sus ventas fueran donadas a entidades investigadoras del coronavirus o incluso en concepto de donativo a hospitales para la compra de material.

¿Hablamos de estrategia de producto de adaptación al entorno, de oportunidad o de simplemente sumarse al carro? Sea lo que sea, debe hacerse siempre con coherencia y sentido común. Porque si estos dos principios fallan, es posible que la imagen de marca se vea deteriorada y/o afectada.

Innovación contra el coronavirus

¿Es tiempo de innovar? Claro que sí. Si una empresa puede aportar su granito de arena para ayudar a paliar un problema en la sociedad, adelante. Y si además lo hace sin querer obtener el doble de beneficios, pues mejor. Es tiempo de solidaridad real, de esa que pasa por comprender que una empresa tiene unos costes y que el equilibrio entre ganancias y pérdidas pasa por fijar un precio de venta sensato.

Ante esto, como todo en la vida, habrá quien lo entiendan y quien no y lo critique. Las empresas deben ser conscientes de a lo que se exponen, porque comunicar en tiempos de pandemia, no es fácil y sobrevivir en un mercado global, es más complicado aún. 

No obstante, si se dispone de una novedad certificada y avalada, es el momento de realizar acciones con los medios de comunicación y de posicionar el producto. La sociedad demanda información y es momento de dársela. Siempre con los principios de veracidad y con un enfoque mas elaborado que el puramente publicitario (para esto están los artículos promocionados).

RSC: responsabilidad social corporativa

Vivimos saturados y solo atendemos a aquello que destaca sobre el amalgama de ad’s, anuncios y posts. El ganador es quien consigue no solo realizar el mejor producto, sino ganarse el corazón del usuario. Porque de qué sirve subir una foto en negro o con una lazada rosa, si en el día a día empresarial no se apuesta por la igualdad y la lucha contra las injusticias raciales o se potencia la investigación contra enfermedades. 

Es tiempo de ser coherentes y sinceros. Los días mundiales están muy bien. Generan conciencia social y ayudar a difundirlos significa formar parte. Pero hay que ser consecuentes, si no, nos exponemos a la no diferenciación, a formar parte de ese mapeo donde nadie dice nada interesante. Y precisamente ahí juega un papel clave la responsabilidad social corporativa real, no la de boquilla. 

En definitiva, para lograr esa diferencia entre marcas es importante tener construido un mensaje, basado en una estrategia de marketing 360 y a su vez con unos principios marcados como brand soul. 

Las empresas deben ser marcas. Ya que las marcas tienen alma y llegan al corazón de las personas. Así conseguiremos hablar de tú a tú, entre corporación y consumidor. Y no habrá pandemia o campaña de desprestigio que pueda acabar con esa relación, de una forma sencilla, al menos. 

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