Sí, ya sé lo que estás pensando. Hace 600 años todo era diferente, la educación era distinta, había mucho por inventar y simplemente aprovechó su oportunidad, era un genio y yo no… Se te pueden ocurrir mil excusas, pero si algo sabemos seguro es que este hombre tenía una curiosidad natural hacia cómo funcionaba el mundo que lo llevó a anticiparse a su tiempo, creando diseños para el submarino, el tanque, el paracaídas o incluso unas alas de tela y madera para volar como los pájaros. 

Y esa es la clave de lo que hace de Leonardo Da Vinci un recurso indispensable para cualquier empresa: un creativo.

El mejor creativo, de hecho; incansable, emprendedor, polímata, curioso y futurólogo. Analicemos estas 5 facetas:

Incansable

Sabemos de Leonardo que era un obseso de la productividad y el trabajo, desde su dominio del sueño polifásico en periodos de 20 minutos hasta su prodigiosa mente alimentada con todo tipo de conocimientos; nunca paraba de hacer cosas. 

Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando.

Picasso

Todo creativo debe enfrentar su trabajo con esta disposición: ante un bloqueo, cambia de actividad hasta que la idea ganadora aparezca. Nuestra mente nos puede traicionar, rompiendo nuestra constancia con ideas de fracaso, pero no podemos rendirnos.

La creatividad no es un don divino al alcance de unos pocos, todos la tenemos, pero hay que prepararle el camino para que fluya.

La constancia y la tolerancia a la frustración fueron dos constantes en la vida de este genio, que vio rechazadas sus ideas por varios mecenas durante toda su vida. Pero eso no le hizo renunciar a dejar constancia de diseño, planos, fórmulas…

Emprendedor

Ya desde pequeño salía al campo a dibujar aves, que serían su gran inspiración para futuros ingenios de vuelo. Esto hizo que su padre lo llevara al taller de pintura de Verrochio, quien lo iniciaría en este arte hasta que el aprendiz superó al maestro. Leonardo no esperó a que le dieran la oportunidad, sabía dibujar y se dedicó a ello desde bien pequeño y esto le abrió las puertas a la maestría. 

Lo mismo a lo largo de su carrera, Leonardo ya escribía en su tiempo las famosas cartas de presentación a sus mecenas para ofrecer sus conocimientos y explicar los beneficios de tenerle bajo su protección. Y hablamos de mediados del sXV, ¿por qué seguimos desconfiando de hablar bien de nosotros en un currículum? 

Un creativo debe ser consciente de sus habilidades y saber plasmarlas en el papel, sin miedo a mostrar su talento. 

Polímata

La creatividad es la capacidad de establecer puentes entre dos conceptos que antes no tenían ninguna relación. Y es cierto, da Vinci era un genio; pero también era consciente del poder de las ideas: sabía que cuánto más conocimientos acumulara, cuántas más disciplinas dominara, más brillarían sus ideas. 

No importa el sector al que te dediques, si trabajas en un departamento que requiere creatividad, ábrete a todos los conocimientos que tengas a tu alcance. Deja que tu cerebro trabaje las conexiones entre ambos hemisferios y deja que tus ideas adquieran matices más complejos.

Imagina que por fin reconcilias al departamento de ventas y al de marketing, o que puedes justificar una idea creativa en números para el cliente.

Tu mayor aliado es la capacidad de desarrollar todos los aspectos de una idea, y para ello necesitas conocerla en todas sus facetas. 

Curioso

La  curiosidad mató al gato, pero somos seres humanos, no gatos. Leonardo nunca dejó de lado su curiosidad, llevándolo a tratar de dar una explicación matemática a todo. Diseñó un aparato para volar, fruto de su admiración por el vuelo de los pájaros, también dibujó a un hombre con las proporciones anatómicas perfectas desde un punto de vista matemático. 

Un creativo debe desdibujar los límites de lo que conoce y centrarse en lo que aún no conoce. Nassim Nicholas Taleb decía que los entendidos, cuando visiten la biblioteca de Umberto Eco preguntarán cuántos de los más de 30.000 volúmenes que  posee ha leído, pero que los sabios preguntarán cuántos le faltan por leer.

La curiosidad por adentrarse en lo desconocido nos llevarán a ideas que nadie ha concebido antes.

Futurólogo

Leonardo combinó su curiosidad con la especulación sobre cómo sería el futuro. Creó un autómata, un complejo sistema de poleas, cuerdas y mecanismos dentro de una armadura que la permitía moverse de manera automática. Había diseñado el primer robot. Hablamos de un diseño del año 1495, si esto no es anticiparse al futuro…

Un creativo no puede pensar exclusivamente en lo  que ya existe, sino anticipar qué puede llegar a existir. Cuando se creó Internet como un sistema de comunicación militar, nadie podía pensar que se convertiría en lo que es ahora.

Cuando los hermanos Wright eran tachados de locos, nadie les podría convencer de que hoy día todos los países del mundo cuentan con al menos un aeropuerto.

El futuro es tal hasta que alguien decide hacerlo realidad, da Vinci fue ese alguien. 

Cómo ser el creativo perfecto

Muchos tienden a exteriorizar esta característica tan inherente al ser humano. La creatividad está al alcance de todos, si bien es cierto que no todos la dominamos con la misma naturalidad, nada te impide convertirte en la oveja creativa del departamento.

Algunas claves las tenemos en este genio renacentista, pero hay una que no hemos nombrado: cultura del esfuerzo.

Roma no se construyó en un día, de la misma manera que nadie nace sabiendo. Exponte a nuevos estímulos, lee tesis y sus contratesis, aprende un nuevo deporte, apúntate a un máster de una disciplina diferente a la de tu actividad profesional.

La clave de tu éxito reside en tu capacidad de enfrentarte a la novedad y encontrar recursos para enfrentarla. Y Leonardo da Vinci tiene mucho que decir sobre eso. 

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